Uno de los mayores logros del capitalismo ha sido el de deslegitimar la violencia per se. La violencia no puede ser descartada como medio para tomar el poder si esta es legítima. Como dijo Castro: "La lucha armada no es el camino que hayan elegido los revolucionarios, la lucha armada es el camino que los opresores nos han obligado a tomar". Cuando no hay una vía democrática para que la voz de la mayoría del pueblo sea escuchada, cuando el estado reprime de forma violenta las voces que se alzan, entonces la violencia es el grado al que hay que llevar la lucha.