Al Pocero y a otros constructores el plan les sale redondo. Básicamente cuando en ciertas zonas, como Seseña, el castillo de naipes se empieza a derrumbar, con la consiguiente depreciación de los pisos, llega la clase política al rescate con dinero público por delante, eso sí. Los mismos a los que les dio, y les sigue dando igual, toda la masa de gente que pese a tener estudios y trabajo no pueden permitirse un lugar donde vivir, ahora van a ayudar a los pobrecitos constructores que están viendo las orejas al lobo.
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