[C&P] Desde finales del siglo XX, un pitido superpuesto a las palabras de una persona indica que debajo existe una palabrota que no se debe emitir en antena. El significado sigue ahí, pero no se permite oírlo aunque se escucha perfectamente. De forma completamente inversa, y a base de haber asumido lo anterior como absolutamente cierto, un pitido encima de una palabra perfectamente normal se traduce de forma automática al taco que mejor encaje.
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