Los padres vieron cómo el pequeño caía por un estrecho agujero de prospección, y aseguran que lo escucharon llorar. Tras intentar llamar al menor por si respondía se retiraron del agujero para evitar que pudieran caer piedras en el interior. Se ha introducido un robot de una empresa de desatoros hasta los 78 metros, sin avanzar más ya que hay un tapón de tierra húmedo que impide que siga descendiendo, probablemente desprendida durante la caída.
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