El soñar despierto se asocia habitualmente a actitudes con connotaciones negativas, como la falta de atención o la pereza. Kalina Christoff de la Universidad de British Columbia (Canadá), ha encontrado mediante un escáner IRMf que nuestros cerebros no sólo no dormitan cuando soñamos despiertos, como habitualmente se cree, sino que están mucho más activos que cuando nos concentramos en tareas rutinarias. La gente que se enfrenta a problemas debería dejar a su mente vagar. Más:
www.publicaffairs.ubc.ca/media/releases/2009/mr-09-054.html